Barcelona y el flamenco:

Por derecho, Barcelona ciudad hoy abierta a todas las culturas no puede olvidar un gran legado cultural como es el Flamenco.

Ya han pasado unos años desde 1425 fecha en que hay constancia que llegaron los primeros gitanos a Cataluña, según consta en los Archivos de la Corona de Aragón. ¿Qué encontraron en aquella época? Un panorama de cambios, los musulmanes pierden su poderío en el idolatrado Al-Andalus y junto a los hebreos serán perseguidos y expulsados después, dejando un gran poso cultural. Estos días coinciden con los que Colón emprende sus viajes a América; Cádiz, Sevilla y los puertos, empezarán a formar parte del triangulo básico de lo que llegará a ser el Flamenco.

Pero no sería hasta mitad del siglo XIX que se empieza a hablar del Flamenco como tal, si tomamos esta fecha como origen y Barcelona como nuestro punto de análisis, veremos una ciudad que se sale de las murallas, son momentos de crecimiento económico, se recupera el monopolio del tráfico con América, de mano de Cádiz y Sevilla, se empieza a desarrollar un proceso de industrialización, movimientos de mano de obra del campo a la ciudad y desde otros puntos de la península y se somete a las manos de un incipiente capitalismo, llevando al pueblo catalán a una cierta pérdida de identidad cultural.

Coincidiendo con estas fechas Barcelona verá sus teatros, cafés, tabernas, ateneos y demás centros de ocio invadidos por los primeros artistas del mundo del Flamenco y el Toreo, artes que sin duda siempre han ido de la mano. Será aquí donde se empezarán a financiar a los primeros artistas del género de manos de empresarios del espectáculo y donde muchos de los artistas del mundo de la literatura, la pintura? se verán influidos por este nuevo fenómeno: Ramón Casas, Santiago Russiñol, Sebastián Gasch? Ciudad que se la conoció como la Rosa de Foc, se convierte en una ciudad cosmopolita, viviendo momentos de esplendor entre 1888 y 1929 fechas de las dos exposiciones universales. Será el distrito V, lo que también es conocido con Barrio Chino o Raval, el que aglutinará la mayor oferta flamenca, convirtiéndose en la zona de ocio más popular de la ciudad.

De 1849 es una cita del escritor británico de paso por Barcelona: "Fui invitado a una tertulia en casa de unos gitanos que celebraban un nacimiento, allí escuché cantos en calo y catalán que me recordaron a los que había escuchado en Andalucía". Así como vemos el Flamenco no es hermético a Andalucía, los gitanos que vivían en Barcelona ya estaban al tanto de estos menesteres.

Este esplendor duró hasta llegada la Guerra Civil, entrando después en una época gris en la cual nunca se valoró el Flamenco sino una folcklorización de este. A pesar de esto los años 1950 fueron buenos, se establecen discográficas en la ciudad y por ellas pasarán las grandes estrellas del flamenco de la época, y a la vez se empezará a hablar del ritmo que ejecutan los gitano catalanes, de los barrios del Portal, Gracia y Hostafranchs, la Rumba Catalana, fundiendo sonidos del otro lado del Atlántico pasados por el combo flamenco: guitarras, palmas y cante, añadiéndole el toque del bongo y demás instrumentos de percusión traídos por músicos caribeños que llegan a la ciudad. Dentro del género rumbero catalán destacaron dos nombres: Antonio González "El Pescailla" y Peret, aún entre nosotros, como los precursores del género, luego llegarán Los Amaya, Moncho, Chipen, Las Estrellas de Gracia, Salsa Gitana, llegando a ejecutar una rumba original de Barcelona con sonidos que se acercan mucho al sentimiento salsero.

Al igual que tuvo muchos admiradores este género, en Cataluña, también tuvo detractores desde sus orígenes que intentaron ver como un arte menor de un pueblo que necesita un modo de expresión para transmitir sus penas, alegrías, amores, angustias y sentimientos. Un pueblo que vivió en situaciones muy duras, cercanas a la pobreza económica pero no vital, forjando barrios populares donde se juntaron payos y gitanos, mano de obra barata, que convivieron hasta fechas cercanas en barrios dentro de la ciudad de Barcelona como el Somorrostro, La Perona, Torre Valero? , hoy ya desaparecidos, donde se mantuvieron y mantienen la esencia del Flamenco, como se recoge en 1963 en la película del director catalán Rovira Veleta, "Los Tarantos", película nominada a los Oscar como película de habla no inglesa. Hoy todo ha cambiado, se han desplazado a esta gente a la periferia de la ciudad en barrios como: La Mina, San Roc (Badalona), Sabadell, Mataro?, los únicos que siguen en sus enclaves históricos son los gitano catalanes: Gracia, Portal y Hostafranchs. Duquende, Ginesa Ortega, los hermanos Cañizares, Mayte Martín, Chicuelo, Montse Cortes, los Toleo, Miguel Poveda, Juanete, Blas Córdoba, El Coco y muchos más que están despuntando forman las nuevas generaciones del Flamenco catalán.

Emblemática y genial fue Carmen Amaya, que aprendió a bailar con las olas del mar desde su Somorrostro natal, llevó por el mundo su arte y con ella su combo familiar, su orgullo racial y el arte la llevo desde pequeña a buscarse la vida con el Flamenco, pasó de recoger las monedas que le tiraban en las tascas barcelonesas a organizar una sardinada en el hotel Waldorf Astoria donde estaba alojada en Nueva York. Elogiada por todos los críticos, amiga de reyes y plebeyos, nunca asistió a una sola clase de baile, pero aún es hoy recordada, admirada y aún no ha llegado su sustituta. Falleció en Begur en 1963 sin llegar a ver su interpretación en "Los Tarantos", de ese tronco familiar siguen muchos de sus familiares entre nosotros?

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